José Antonio Marina, El cerebro infantil: la gran oportunidad

José Antonio Marina Torres

“Filósofo, ensayista y pedagogo, con más de 60 libros editados”

“La función del cerebro es dirigir el comportamiento del organismo y resolver los problemas que afectan su supervivencia y bienestar. Su objetivo es asegurar la supervivencia manteniendo las constantes vitales y una buena relación con el entorno. Para conseguirlo tiene:

  • una parte emocional, que impulsa y valora la información,
  • una parte cognitiva, que capta y elabora información,
  • una parte ejecutiva que organiza y dirige la acción mediante planes y proyectos.

No podemos prescindir de las pasiones, pero no podemos confiar en ellas. La gran educación consiste en ensamblar bien esas dos instancias. Aprovechar la energía emocional para realizar las metas racionales. Ese es el gran arte de la libertad.

El fin de la educación es ayudar al niño para que desarrolle una personalidad triunfante, capaz de aprovechar sus posibilidades, elegir bien sus metas, esforzarse por conseguirlas, disfrutar con las oportunidades y soportar los conflictos.

Sarah-Jayne Blakemore y Uta Frith: Si los ortodoncistas pueden mejorar nuestra dentadura, los profesores pueden mejorar nuestro cerebro.

Yerkes y Dodson: Cada persona tiene un nivel de activación en el que alcanza sus mejores resultados.

Judith Rich Harris: Estaba en el jardín, cuando se acercan una madre con un niño y una niña pequeños cogidos de la mano. Al acercarse mi perro empieza a ladrar. La niña se suelta de la mano y se acerca al perro. El niño se suelta para huir aterrorizado a la acera de enfrente. La madre se acerca a la niña y le dice: hay que tener miedo a los perros. Se acerca al niño y le dice: no hay que tener miedo a los perros.

Michael Merzenich: Cuando el aprendizaje se realiza de acuerdo con las leyes que gobiernan la plasticidad mental, la maquinaria cerebral puede mejorarse con mucha rapidez.

Marc Jeannerod: La plasticidad sináptica que tiene lugar en el curso del aprendizaje, en el curso del desarrollo y en el estado adulto, esculpe el cerebro de cada uno de nosotros. Nuestro cerebro es, en una parte esencial, lo que nosotros hagamos.

Chase y Ericsson: Pagaron  a un joven para pasarse una hora diaria practicando. Al cabo de 2 años había ampliado su amplitud de memoria de ocho a setenta elementos (el máximo número de elementos de una lista que se recuerdan sin errores).

Harold Rubenstein: Las relaciones tempranas alteradas hacen que el cerebro del niño consuma para afrontar el estrés, la glucosa que se podría emplear para las funciones cognitivas tempranas. La exposición precoz al estrés o a la violencia hace asimismo que el cerebro se reorganice, incremento los puntos receptores para los componentes químicos de alerta. Esto aumenta la reactividad y la presión sanguínea, y el niño será más impulsivo y agresivo. El estrés continuado afecta al cerebro.

High y Scope: Insiten en la importancia de introducir la planificación dentro de los programas de preescolar. Planificar es un mecanismo del pensamiento por el que una persona, a partir de sus intenciones, organiza sus próximas acciones. Cuando los niños pequeños planifican, parten de una intención personal, de un objetivo. Lo expresan de acuerdo con su edad o con su capacidad de comunicarse.

Wang, Haertel y Walberg: En un metaanálisis hecho sobre 11.000 factores estadísticos, se encontró que el aprendizaje activo y el planteamiento de metas personales eran los dos factores más importantes en el aprendizaje de los alumnos.

La educación debe  ayudar no sólo al desarrollo intelectual si no al desarrollo afectivo, ejecutivo, social, moral.

Educar es el único trabajo cuya finalidad es cambiar el cerebro humano cada día.

No es el buen funcionamiento del cerebro lo que produce automáticamente buenas ideas, sino las buenas ideas las que nos permiten educar un buen cerebro.

Al final siempre es la acción la que enlaza el mundo ideal con el mundo real, la que nos salva de la indefinición.

La nueva frontera educativa. Ya no puede reducirse a transmitir lo que vale la pena ser recordado, sino a suscitar lo que vale la pena ser creado”.

Yo me pregunto: si tantos expertos están de acuerdo en el funcionamiento de nuestro cerebro y desde tanto tiempo, ¿por qué no aplicamos todas estas teorías en la educación de nuestros hijos?

Referencias: José Antonio Marina

Libro: El cerebro infantil: la gran oportunidad y presentación en youtube

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